el síndrome de los padres muertos
Sucede que cuando se nos muere un padre o una madre se nos queda la sensación de por vida de que no llegamos a estar completos, nuestra educación no está completa y por ende nuestra vida. Admito que la muerte puede ser real o espiritual, pero existe esa situación en la vida real y todos somos conscientes de ello. Cuando no es así, también lo admito, me da mucha envidia. Pero de la mala, de la fea. Nos dejamos tanto por aprender, nos dejamos tanto por decir, que creemos que esa parte que nos falta es el ingrediente misterioso que hace que nuestra vida no tenga un sentido completo. E incluso podemos achacarle alguna que otra culpa, porque ¿quién sabe? A medida que vamos creciendo, vamos viviendo, nos damos cuenta de que la pérdida no es lo único que duele. Pasaremos la vida incompletos por lo que nos han dejado de enseñar, por lo que no hemos sabido o podido aprender, pero también por lo que nosotros mismos ya no podremos enseñar. El orgullo de ser reconocido por una relación intrínseca ...